viernes, 20 de marzo de 2015

Plumas Burreras. - Carlitos “La Paloma”.




   Cuando leí ese relato “Ahora sí” que publicaron me vino a la memoria un episodio vivido cuando tenía 22 o 23 años.

   Por esos días paraba en la Tribuna Especial con un tío hermano de mi viejo, un burrero hasta las medias. Ahí paraban también unos amigos de mi tío, entre ellos un personaje de leyenda, Carlitos “La Paloma”. Un tipo inolvidable.
   Era raro para escolasear. Llegaba en la primera y en la tercera ya estaba pelado. Una vez en Palermo en una prueba piloto arrancó la apuesta triple en la primera carrera, el loco éste le compró 25 vales a un caballo que ganó (2.500 mangos, los vales valían 100 pesos), y vendió 24... En esos años había un “mercado” de compra venta de vales entre carrera y carrera. Estaba prohibido, pero no tanto. De vez en cuando se llevaban algún perejil como para disimular.

   Un día este Carlitos llevaba dos pases acertados de la triple. En el primer pase había ganado un bagayo y en el segundo uno más o menos. Le quedaba un vale y no sabía a quién ponérselo. Bajó de la tribuna y desapareció. Campana de largada, largaron, y el tipo no aparecía. Cruzaron el disco…, y nada. No se sabía qué había hecho éste. Todos se preguntaban, ¿A quién le habrá puesto el vale? La carrera la ganó la favorita, pero la triple, a juzgar por el bagayo del primer pase, pintaba bien.
   En eso aparece. Desencajado, sudando la gota gorda. Y claro, la pregunta surgió a coro: ¿Dónde carajo te metiste? Tomó aliento y dijo: “Le puse el vale a la que ganó. Pero no podía aguantar la ansiedad, así que me encerré en el baño. No quería escuchar nada. En eso empecé a escuchar el griterío, pero no podía determinar a quién gritaban. Me agarró una parálisis. Y me dije, ¿Qué hago? Salgo o no salgo… Ma’ yo salgo. Y salí.”


   Finalmente la triple garpó un dividendo más o menos jugoso, pero no tanto como él esperaba.


Ernesto Quirolo

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