Centésimas
En
un segundo entran cinco cuerpos, de ahí el cronometrar las fracciones en quintos. O sea que cada cuerpo son
veinte centésimas de segundo. ¿Cuántas centésimas habrá en un medio pescuezo
como el que definió el Latino? No sé, menos de diez, seguro. Lo que sí sé es
que, misterios de la física, según ese estrechísimo margen de tiempo mire para
un lado u otro, en él caben infinidad de palabras humeantes. Por ejemplo:
Gana
Talaverano: Fenomenal faena de un jockey
clásico. Lo trajo por adentro, lo abrió en el momento justo y quebró al puntero
sobre el filo del disco. Un monstruo.
Pierde
Talaverano: Un pésimo jockey que a veces
gana sólo por la máquina del que está abajo. En ésta lo trajo encajonado por adentro,
cuando abrió regaló 40 metros y ahí perdió la carrera con un caballo que estaba
para ganar con luz. Un desastre. Con XXX o XXX en la montura el caballo ganaba
cómodo.
Gana
Blanco: Una labor para pasar en la
Escuela de Aprendices. Lo trajo cerca de los punteros y atacó en el momento
justo para cortar cualquier disparada. Sacó buena ventaja y ahí ganó la carrera
porque ya nadie se la podría descontar. Un monstruo.
Pierde
Blanco: La pierde él. Como un novato, se
apuró en rematar y arriba lo pagó caro porque el caballo ya no tenía nada. Un desastre. Con
XXX o XXX en la montura el caballo ganaba cómodo.
Pucha,
¿tan difícil es opinar que a veces tanto el que gana como el que pierde hacen
las cosas de la mejor forma? El Latino de ayer fue una gran carrera, un
espectáculo de desarrollo atrayente y definición electrizante. Edwin corrió
como lo que es: uno de los mejores pilotos de Sudamérica, ganador plural de los
más importantes clásicos de la región. Viajó por adentro, abrió, atacó a fondo y
tapó en el disco. Rodrigo también corrió como el gran jockey que es. Vino
cerca, dominó a los punteros y se encomendó a la meta perdiendo la carrera en
los últimos 20 metros a manos de uno que volaba. Aplausos para ambos por el
carrerón que definieron y ganas de ver otro round como siempre sucede cuando no
hay luz categórica entre primero y segundo.