El ejemplar estadounidense sigue maravillando en el turf de
ese país y mundial, sus victorias y su manera apabullante de derrotar a sus
rivales los convierten en uno de los mejores caballos de los últimos tiempos.
El hijo de Candy Ride, sigue y sigue. Se pueden ver rasgos característicos
de su padre, de apariencia menuda y de un tamaño inferior a sus oponentes, eso
es lo único en que les da ventaja, porque en la cancha las cosas son muy
diferentes.
La última edición del Santa Anita Handicap (G1-2000m),
disputada el sábado, es otra prueba de la magnitud que tiene el castrado y del poderío
que imprime. Luego de haber derrotado a California Chrome en el San Antonio
(G2-1800m), parecía que ya no le quedaban rivales, sumada a la deserción del vástago
de Lucky Pulpit, la trascendente “Big Cap” era un trámite. Y así lo hiso el
zaino negro, derrochando clase y sin recurrir a la fusta, Mike Smith lo llevó a
la victoria por 4 ¼ cuerpos, dejando segundo al puntero Moreno (Ghostzapper),
que luchó toda la recta con el argentino Catch A Flight (Giant’s Causeway) para
mantener el placé en su bolsillo. El tiempo final fue de 2:00.67.
Seguramente tendrá muchas otras más batallas, se espera cual
será el próximo paso, si se quedará en California para disputar la Gold Cup at
Santa Anita (G1), si viaja hacía la costa este para medirse en otros hipódromos
importantes contra caballos con los que casi no a competido, o si los US$10
millones de la Dubai World Cup (G1-2000m) a fines de marzo convencen a sus
propietarios del Jungle Racing de llevarlo a lo más alto, al oro y marcar su
nombre en lo mal alto del ranking internacional.
El futuro parece cada día más brillante, tanto para este
ilustre caballo con sangre nacional, como para los aficionados de todo el
mundo, ya que Estados Unidos es un epicentro del turf y cada vez que aparece un
caballo como este, es portada tanto aquí como en cualquier lugar donde se
respire la hípica.
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