domingo, 12 de abril de 2015

PRIMERO LOS PROPIETARIOS



Esta semana recibimos con alegría la noticia que el Hipódromo de Río Cuarto había dado marcha atrás con la sanción de 30 días que había aplicado al entrenador Juan Carlos Salvi por haber presentado al SPC Cavallini  en el Hipódromo La Punta, de San Luis, en la misma fecha en que se realizaban competencias en el circo cordobés.

Debido al revuelo que se armó nos enteramos que los ejemplares afincados en Río Cuarto, los días de reunión allí, sólo pueden salir a correr en Palermo, San Isidro, La Plata y Las Flores.

Sin embargo, como nos tienen acostumbrados en los comunicados oficiales emitidos por los hipódromos a éste también hay que leerlo debajo del agua.

Salvi y el pingo Cavallini parecen haber zafado por que si bien se presentaron en San Luis, la carrera fue en simulcasting con el Hipódromo de La Plata. En otras palabras, en La Plata no corrió pero como se armó un quilombo descomunal es conveniente teletransportarlo. Ojo señores. Un parche siempre será sólo un remiendo. 

Erigirse en propietario de un SPC en la actualidad, por lo menos antes de que pongan las chapas, es elegir ser un condenado a perder guita. Quien se meta en ese brete seguramente lo hará dominado por la pasión y no por el bolsillo.

En un turf devastado por premios pobres la prohibición a un propietario para presentarse en cualquier circo que sea de su agrado es arbitraria y no puede ser justificada por reglamentación alguna. El Dr. Carlos Felice como el máximo referente del turf federal no debe aceptar que el Nuevo Hipódromo de Las Flores, un oasis en el medio del desierto, quede involucrado en esta cuatrifecta con los máximos nefasta y caprichosa.

Sin propietarios no hay turf y sin turf no hay dirigentes. 

Pongamos las cosas en su lugar.


Lopecito

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