Histórico
Hasta 1959, el Premio 25 de Mayo
no pasaba de un clásico más en el calendario del turf Argentino, por entonces
una prueba reservada a potrancas sobre 1.500 metros. Con la conmemoración del Sesquicentenario de la
Revolución de Mayo (25.05.1960) la prueba ganó la categoría de un clásico de nivel
internacional sudamericano. En esa ocasion fue preparada una secuencia de
pruebas especiales y clásicas de carácter internacional tanto en Palermo como
en San Isidro, donde fue realizado el meeting principal. Las fechas escogidas
fueron respectivamente el día 28 (sábado) y 29 (domingo), en el último fin de semana
de mayo de 1960. Las pruebas del sábado palermitano tenían como mayor destaque los Premios Internacionales “Sesquicentenario” (2.500 metros), “Cornelio Saavedra”
(1.600 metros) y “Manuel Belgrano” (3.000 metros). Las dotaciones a los ganadores
importaban altas sumas: Premio Internacional Sesquicentenario: $ 1.000.000 y un
objeto de arte al ganador; Premio Internacional Cornelio Saavedra: $ 300.000 al ganador;
Premio Internacional Manuel Belgrano: $ 500.000 al vencedor. Una tarde soleada propia del otoño bonaerense favoreció el volumen de
apuestas y la presencia fantástica del público que colmó las
dependencias de Palermo. Los brasileños Major’s Dilemma (Orbaneja) y Derah
(Minotauro), ésta una hembra, se impusieran en las dos primeras pruebas internacionales, mientras que el potrillo argentino Los Churros (Los Curros y
Emerald), un picoblanco colorado de la caballeriza Roberto Ricardo, se impusó con autoridad en el Belgrano, con Roberto Ciafardini en su montura.
Vamos a detenernos ahora específicamente en el
G.P. 25 de Mayo del Sesquicentenario. Los anotados de la prueba
internacional fueron 30, con nueve deserciones, a saber: Lohengrin, un colorado brasileño; el zaino Mi Tocayo, ganador del Ramírez 1959;
el gigante alazán Atlas, mejor potrillo de Argentina nacido en 1956, y los
menos conocidos De Voos, De Vinci, Tomento, Troubadour II, Turkrano y Blue Net. Aún sin caballos como el charrúa Mi
Tocayo y el argentino Atlas, el GP 25 de Mayo tuvo participantes de gran nivel
clásico: los brasileños Escorial (ganador del G.P. Carlos Pellegrini 1959
y Triple Coronado en La Gávea) Narvik (ganador del G.P. Brasil 1959) y el
hasta entonces invicto oscuro Farwell (ganador del III Derby Sudamericano y Triple Coronado en
Brasil), la gran yegua peruana Pamplona (ganadora del Nacional en su país) y
el uruguayo Rívoli (ganador del Ramírez 1960). Entre los argentinos la alazana
La Rubia tenía mayor calificación técnica pero también se alistaban caballos
guerreros como el experimentado Fomento (ganador del Pellegrini 1957) o los
tres años Panair (Polla de Potrillos 1959), Riesgo (Comparación 1959), Musulmano
(Apertura 1960), Terciopelo
(Otoño 1960), el potrillo Montparnasse en franco ascenso y la yegua
Frisky (Selección 1959). En las apuestas, el brasileño Farwell fue elegido gran favorito con más de 3 millones de boletos, seguido por el argentino Montparnasse (900 mil) y como tercer fuerza otro brasileño, Narvik (600 mil).
La
Carrera
No podemos dejar de mencionar
algunos de los grandes jinetes presentes en la prueba. Ramón Ciafardini
(Montparnasse), Roberto Ciafardini (La Rubia), Juan Camoretti Tapia
(Musulmano), Aníbal Etchart (Riesgo), y los experimentados Oscar “Pocho” Nardi
(Maniático), Osvaldo Pellegrino (Sal Cerebos) y Alfredo Domínguez (San Matías).
Entre los visitantes se destacaban el bridón chileno Francisco “Pancho” Irigoyen (Escorial) y los brasileños Lodgar Gonçalves (Farwell) juntamente con el
inolvidable freno Luiz Rigoni (Narvik), que había ganado con El Aragonés el G.P.
Brasil 1954.
A pesar del gran número de
participantes -21 ejemplares- el starter encontró rápidamente un buen
momento para la suelta desde el partidor de los 2.400 metros, y largaron. El desenvuelto
Farwell salió en la delantera con la peruana Pamplona por la
empalizada a su costado. En un pequeño grupo intermedio venían La Rubia, Panair, Musulmanno y
Montparnasse, después el resto. En la mitad del opuesto se produjeron algunos cambios: Farwell mantenía la punta, ahora perseguido por Panair, La Rubia,
Montparnasse, Frailejón, Narvik, Rívoli y Pamplona, con los últimos puestos ocupados por Fomento, Frisky y Kesal. Manteniendo cerca de dos
cuerpos de ventaja sobre el competidor más cercano, Farwell corría contra el viento en un tren
moderado de carrera. En el palo de la milla Montparnasse y La Rubia acortaron distancias respecto del puntero, mientras en un compacto grupo intermedio venían Frailejón, Narvik, Panair,
Pamplona, Tolpán, Riesgo y Escorial, que se adelantaba ubicado estratégicamente por los palos esperando allí el retraso de algunos competidores en el codo. Los tres primeros sacaron más ventaja en la curva final y, para
acompañarlos, el jinete de Narvik usó el látigo. En el grupo intermedio ahora se ordenaban Rívoli, Frailejón, Riesgo, Pamplona, Escorial, Tolpán y
Porvenir, y más atrás Maniático, la valiente Sal
Cerebos, Musulmano, Terciopelo, Frisky, Eleático, Fomento, Panair retrasándose, y
San Matías. Así se mantuvieron hasta el inicio de la recta final. En los tramos
decisivos La Rubia y Montparnasse cargaron sobre el puntero Farwell que
inmediatamente reaccionó y tomó distancia, como si no tuviese más rivales. Allí la multitud asistió a un notable golpe de escena, porque el picoblanco Escorial -recién sacado
por Pancho Irigoyen por el medio de la cancha-, avanzaba de manera avasalladora.
En los doscientos igualaba la línea del negro Farwell y de pronto lo superaba encomendándose rumbo al disco. Escorial cruzó la meta con un cuerpo y medio a su favor, con Farwell
agotado en el segundo puesto, la peruana Pamplona en tercer lugar, la
sorprendente Sal Cerebos en el cuarto, con otro brasileño, Narvik, a escaso
margen. Cerró el marcador rentado Porvenir, y luego llegaron La Rubia, Riesgo, Fomento,
Terciopelo, Rívoli, Musulmano, Maniático, Tolpán, Eleático, Panair, Frisky,
Montparnasse (que debió sentir algo, ya que quedó entre los últimos en los tramos definitorios), San Matías, Kesal, y Frailejón. Escorial pagó el excelente dividendo de $
46,60 a ganador, y el tiempo para el césped normal fue 2’26”1/5. Los responsables del vencedor embolsaron la alta suma de 10.000.000 de pesos y un objeto de arte.
Fotos del desarrollo de la gran carrera
Doscientos metros después de la suelta Farwell va al frente del pelotón con Montparnasse por afuera y La Rubia casi totalmente cubierta a su costado. Por adentro va Panair.
En el inicio del codo Farwell galopa al frente cubriendo a La Rubia
con Montparnasse abierto. Frailejón por el medio y Narvik siguen
después, con Panair por adentro y Riesgo detrás.
Al final del codo Farwell se defiende de
Montparnasse y La Rubia con Narvik más atrás. Rívoli oculto, Frailejón, y Riesgo por afuera. Junto a la empalizada aparece el pico blanco Escorial.
El momento exacto en que Escorial supera al
negro Farwell. Al fondo aparecen la peruana Pamplona por
afuera y el brasileño Narvik.
En el disco Escorial mantiene 1 ½ cuerpo de
ventaja sobre Farwell.
La preparación de los ejemplares de la Caballeriza Seabra -de los hermanos Nelson y Roberto Grimaldi
Seabra-, estaba desde 1954 a cargo del consagrado cuidador argentino Juan
Ramón de la Cruz, quien luego de la derrota sufrida por su pupilo Yatasto en el Pellegrini ganado por Branding se había radicado en Brasil. Escorial era hijo del padrillo italiano Orsenigo en la yegua argentina Escoa
(British Empire y Submarina), pastera ganadora clásica en distancias cortas, representante en pistas de los colores del turfman
peruano Gustavo Chopitea. Escorial -como quedó dicho al principio-, fue Triple Coronado en La Gávea en 1959 y vencedor en San Isidro del
Gran Premio Carlos Pellegrini (3.000 metros, césped pesado), siendo el primer
caballo brasileño en ganar una prueba de tal importancia en territorio
argentino. Al revés, Farwell -que no conoció la derrota en Brasil-, fue dos veces batido en San Isidro: por Escorial en el G.P. 25 de Mayo y por Atlas en el G.P.
Carlos Pellegrini, ambos en 1960.
Farwell fue adquirido en una alta suma para servir como padrillo en el
Posto de Fomento del Jockey Club de São Paulo, e irónicamente no dejó ningún
producto, ya que era totalmente estéril. Escorial sirvió inicialmente en Francia, hacia donde fue exportado luego de cerrar su campaña en pistas, volviendo a
Brasil solamente al final de su campaña como semantal, ya en los años 70.
Alojado en el Haras Jatobá de São Paulo cumplió servicios hasta su muerte, ocurrida cuando tenía casi 25 años.
Escorial (Orsenigo y Escoa)
Escoa (British Empire y Submarina)
Una rara tarde brasileña en Argentina
El dominio de la cría argentina tuvo sus primeras intermitencias en favor de los brasileños a través del atropellador Escorial. Algo nuevo para la época, ya que los nativos argentinos
venían de ganar diez GP Brasil en forma consecutiva: 1949 Carrasco, 1950 Tirolesa
(primera yegua en ganar tal prueba), 1951 Pontet Canet, 1952/53 Gualicho,
1954 El Aragonés, 1955 Mangangá, 1956 Tatán, 1957 Don Varela y 1958 Espiche (un muy discreto SPC).
Como decía en el inicio de esta nota, en la misma tarde del domingo 29 de mayo se definía la Copa Roca en el Monumental de Núñez. Después de
ganar el primer partido (26 de mayo) por 4 a 2, la selección argentina perdió
por 2 a 0 y sufrió nuevo revés en la prórroga (2 a 1). Tres jugadores brasileños
que se destacaron en el partido final no tardaron en jugar en Boca y River. El
centrocampista Dino Sani pasó para el tradicional club de La Bombonera, donde
ya jugaba Paulo Valentim, mientras que el artillero Delém y el puntero Roberto
Frojuello llegaron para actuar con suceso en el gran equipo de Núñez.
Marco A. de Oliveira







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